La mañana de este sábado fue especial para el Benemérito Cuerpo de Bomberos, especialmente para el cuartel Segismundo Navarro de Balboa.En una ceremonia cargada de emociones, se rindió un homenaje póstumo a Cloro, quien durante seis años fue mucho más que una mascota para los bomberos; era un compañero entrañable y querido por todos.La mascota padecía de un linfoma multicéntrico y recibía tratamiento.El sargento segundo Jackdiel Valencia, con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, recordó cómo Cloro lo acompañaba durante sus carreras diarias. A pesar de su sobrepeso, el perro ascendía las escaleras del edificio de la Administración con sorprendente agilidad.La bombero voluntaria Sahara Samufi agradeció a los presentes por acompañarlos en esta emotiva despedida. Describió a Cloro como un perro travieso que, a pesar de sus escapadas, siempre encontraba el camino de regreso a casa.El teniente Cristian Toribio destacó que, aunque Cloro no era un perro de rescate, frecuentemente ofreció apoyo emocional a los bomberos después de sus misiones. “Dios lo envió en el momento justo para protegernos”, añadió Toribio.
